Lo que separa a Bogotá del resto del país
El Índice Departamental de Competitividad (IDC), construido por el Consejo Privado de Competitividad y el CEPEC de la Universidad del Rosario, resume en un solo puntaje —de 0 a 100— qué tan bien está posicionado cada departamento en factores como instituciones, infraestructura, salud, educación y sofisticación empresarial.
En la edición 2018, Bogotá encabeza el listado con 83,4 puntos, seguida de Antioquia (67,0), Santander (63,0), Atlántico (61,4) y Valle del Cauca (61,3). En el otro extremo están los departamentos de la Amazonía y la Orinoquía: Amazonas (35,2), Guainía (30,6), Chocó (30,0), Vaupés (27,5) y Vichada, último con 26,2 puntos.
La brecha entre el primer y el último lugar es de 57,2 puntos — Bogotá compite, en la práctica, en una liga distinta a la de buena parte del territorio nacional.
Un patrón se repite entre los departamentos mejor ubicados (fuera de Bogotá, que por su naturaleza de ciudad-departamento es un caso aparte): tienden a tener una red vial primaria y secundaria mucho más densa. Caldas, Risaralda y Cundinamarca — todos en el top 10 de competitividad — superan los 170 km de vía por cada 1.000 km² de territorio. Amazonas, Guainía y Vaupés, en el fondo de la tabla de competitividad, no llegan ni a 2 km por cada 1.000 km².
No es una prueba de causalidad, pero sí es exactamente el tipo de correlación que el proyecto original Infraestructura Visible buscaba hacer visible: la infraestructura y el desarrollo económico avanzan juntos, o se quedan juntos.
